Seguramente habréis escuchado mucho hablar del NIÑO INTERIOR. El niño interior simboliza nuestra parte emocional, que se desarrolla en la infancia (hasta los 6 años), dependiendo de las necesidades del niño interior, tu vas desarrollando a lo largo de los años el carácter, el comportamiento, los valores, los limites, todo basado en como viviste de niño, lo que sucedió cuando eras un niño. Por eso es muy muy importante SANAR las heridas del pasado para tener una salud emocional fuerte libre de traumas, para tener una autoestima digna de envidiar, para poder poner límites, para saber perdonarte y poder perdonar, para conectar con tu YO verdadero y para no repetir los mismos patrones.
“Debemos escuchar al niño que fuimos un día y que existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de instantes mágicos.”
Paulo Coelho
Para sanar el niño interior, hay que comprenderlo, amarlo, besarlo, abrazarlo, cuidarlo, darle apoyo y confianza. En mi opinión, la manera más efectiva para sanar al niño interior es ESCRIBIRLE UNA CARTA. Para eso, antes de escribir, tu persona adulta puede conversar y acariciar al niño que fuiste, usando la imaginación. Visualiza como eras físicamente de niño, puedes incluso ponerte una foto delante, para conectar mucho mejor, después imagina que es lo que más feliz te hacía, como jugabas, cuáles eran tus necesidades no satisfechas cuando eras niño, etc….………y empieza a escribirle. Hazlo siempre desde el amor, la comprensión, el perdón y la aceptación, y ve recordando pequeños detalles y escribirás sin parar. A continuación te dejo el ejemplo de mi carta:
“Ahora y siempre, me amo y me acepto profundamente. Y a ti mi niña interior te amo aunque a veces no has podido o sabido expresarte, te amo por todas las veces que quisiste satisfacer a los demás antes que a ti. Te perdono por todas las malas decisiones que tomaste, por todo el daño que te hiciste sin darte cuenta, por todas las veces que no te creíste capaz y desconfiaste de tú poder interior, por todas las veces que te criticaste y auto-saboteaste, por dejarte de lado, por no pensar antes de hacer las cosas, por todas las veces que ignoraste tu gran intuición.
Te amo y te acepto profundamente, aunque no perseguiste tus sueños y te dejaste influenciar, te amo y te acepto profundamente aunque culpaste a otros por tus errores.
Te pido perdón por no saber cuidar de ti como te merecías, por no cuidar de tus necesidades, de tus sentimientos y de tus emociones. Te pido perdón por las veces que no supe cual era tu lugar y por no dejarte ver esa luz que brilla tanto e ilumina el camino a otros.
Siento haberte tratado mal alimentando tu mente con pensamientos limitantes.
Te perdono y me perdono por los errores que ya no se repetirán. Te amo y te acepto, me amo y me acepto profundamente, hasta que no dude ni un segundo más, de mi gran poder interior y de mi fuente inagotable de creatividad y sanación.
Gracias por llegar hasta aquí, por haberme enseñado que la humildad es un gran tesoro que poseo, gracias por la fuerza que me das para seguir adelante cuando muchos dudaban de mí.
Lo siento, perdóname, gracias, te amo.
Gracias, gracias, gracias.
Yo soy luz, me amo y me acepto profundamente.